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Fuera de Colección

El proyecto de exploración, restauración y consolidación de la Pirámide del Sol y otros monumentos en el sitio arqueológico de Teotihuacan se concibió como parte de las actividades conmemorativas de la celebración del primer centenario de la independencia de México en 1910, cuya fastuosidad e impacto han permanecido en la memoria histórica de la sociedad mexicana. La expedición arqueológica se debió a la iniciativa de don Justo Sierra, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes del gobierno del general Porfirio Díaz. En su viaje a París, Sierra fue persuadido por el duque de Lubat –un importante mecenas francés de las artes y la arqueología– para exhumar de las entrañas de la tierra lo que el aristocrática francés consideró una “verdadera Pompeya mexicana”.

Los adultos mayores representan una parte importante de la población del Estado de México, por la riqueza de su experiencia y sabiduría. Ellos son la reserva de ética de nuestra sociedad. Como dijo el filósofo y orador romano Marco Tulio Cicerón, “la edad madura, especialmente la honrada, tiene una gran autoridad”. Nuestros pueblos originales tenían un respeto único a los ancianos, sabían escucharlos e interpretar sus palabras. En los huehues (término náhuatl que significa anciano) y tatas, se concentraban los conocimientos tradicionales enriquecidos con las propias vivencias y por el pasar de los años. Esta actitud se preservó a través de los siglos, principalmente en las comunidades campesinas y urbanas.

Este libro busca recuperar la importancia y valor de la educación como formadora de vida y dadora de sentido, y no únicamente como transmisora de un saber instrumental o desarrolladora de una habilidad técnica. Para ello determina la estrecha relación entre educación y ética, así como la concepción antropológica comprensiva de la condición humana. La educación, pues, no debe reducirse al acto escolarizador, sino a la continua preparación y a una responsabilidad que no puede sino comprometer a la comunidad toda.

La intención de este artículo es presentar a los especialistas, estudiosos de la flora en las sociedades de tradición mesoamericana, una serie de modelos surgidos de las investigaciones sobre la cosmovisión prehispánica, desde reflexiones fuera del campo de las plantas. Idealmente, cada uno de estos modelos podría servir también, en algún grado, para comprender las propiedades, el valor ritual, los mitos o las prácticas materiales que las sociedades indígenas otorgan o aplican a las especies vegetales. En el quehacer del etnógrafo, las plantas saltan a

Este bello libro nos agasaja con esta espléndida monografía de quien fija la imagen armónica, geométricamente perfecta del alto valle mexicano: el pintor mexiquense José María Velasco. Además de las ilustraciones de su obra, eruditos, tanto en historia, tanto en el lenguaje escrito, nos ofrecen su biografía, como Andrés Reséndiz Rodea y el escritor Adolfo  Castañón quien lo llama el “arquitecto del aire”.
  Velasco fue uno de los más grandes paisajistas del mundo del siglo XIX. Un privilegiado que dominó su arte, hasta –como bien lo asentó nuestro gran poeta Pellicer– culminar su obra al lograr pintar la luz y la transparencia.
La presente obra sintetiza el contexto sociocultural que formó y envolvió a un hombre que supo, no sólo responder a las exigencias de su tiempo, sino trascender en el ámbito del arte y de la ciencia. A lo largo de sus páginas, los lectores tendrán un panorama general de los elementos que constituyeron la instrucción de José María Velasco y que le dieron una sólida formación artística y científica en el México decimonónico.
En La charrería. Breviario del deporte nacional, Octavio Chávez presenta a los lectores neótos y especializados una introducción a este deporte, que abarca desde su origen hasta los esfuerzos actuales por conservar y promover esta actividad tradicional mexicana.
 
Las escenas costumbristas retratadas por pintores de los siglos x y —como Alfaro, Morales, Serrano e Icaza—, que dejaron testimonio de la charrería de las haciendas y capaderos, ahora sirven de inspiración para los fotógrafos que participan en este libro, quienes capturan escenas campiranas y ejecuciones de las suertes charras en escenarios típicos de este deporte, como Temoaya y el Rancho “Buenavista”.
 
De esta forma, La charrería. Breviario del deporte nacional es un importante esfuerzo del autor por mantener vivos tradiciones, artes y ocios del deporte nacional, que forman parte del patrimonio cultural del estado y de nuestro México.

El libro integra los aspectos históricos y etnográficos de la cuenca del Alto Lerma, los cuales comprenden el desarrollo de las sociedades prehispánicas que se encontraban en esta región desde hace más de tres milenios, hasta los grupos que la habitan hoy en día. En la primera parte se abordan las problemáticas relacionadas con el legado arqueológico que destaca las características propias de los antiguos pobladores de la cuenca. Los subsiguientes capítulos comprenden una síntesis desde la conquista española, pasando por los periodos históricos más representativos de nuestro país, que incidieron en el curso de los acontecimientos en la cuenca del Lerma, hasta los siglos xx y xxi.

La segunda parte se centra en las cuestiones etnográficas que incluyen los cuatro grupos étnicos originarios de la región: otomíes, mazahuas, matlatzincas y nahuas. En ésta se exponen diversos aspectos de dichas etnias, como sus características poblacionales, su forma de vida, costumbres y tradiciones, gastronomía y artesanías.

El texto está conformado desde una perspectiva integral que permite obtener un cabal conocimiento del desarrollo histórico de la región y de sus habitantes.

Desde la segunda mitad del siglo XX, la mayor parte de los historiadores tienden a colocar a la Historia dentro de una condición científica, aunque los menos proclives a dicha preferencia tampoco defienden un relativismo estricto que imposibilitaría de forma total el conocimiento de la historia y su transmisión; de hecho, de un modo general, aceptan y se someten a los mecanismos institucionales, acadé­ micos y de práctica científica existentes en historia y comparables a los de otras ciencias como son la ética de la investigación, la publicación científica, la revisión por pares, el debate y el consenso científico. Este libro toma muy en cuenta lo referente a elementos científicos –como la historiografía y la historiología– que avalan la credibilidad del lector a través de una prosa impecable. De tal suerte que en esta obra se nos aclara el conflicto de Texas y su anexión a Estados Unidos; asimismo, se explica la función del sistema centralista en aquella caótica centuria de 1800. Los autores relatan la invasión norteamericana a nuestra entidad y las cinco mudanzas, en poco más de veinte años, en busca de una capital para el Estado de México: Texcoco, San Agustín de las Cuevas (Tlalpan), Toluca, Lerma y Sultepec

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