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Letras

Este ensayo conlleva riesgos que no todos los lectores aceptarán de grado. Me corresponde escuchar las objeciones y los reparos a su seriedad, al rigor de su aparato crítico, a sus extravíos, a sus presupuestos. Me restará proponer algunas sugerencias que, en el mejor de los casos, ayudarán a enfocar los aspectos que han suscitado mi curiosidad —algunos de mis asombros— y que motivaron la escritura de un trabajo como éste, con la esperanza de despertar curiosidades y asombros similares a los míos en medida suficiente que haga valer la pena el trabajo de pensar conmigo a lo largo de estas líneas. Alguien calificó este texto como una novela epistemológica y sugirió disfrazar pudorosamente a los presocráticos con un seudó- nimo, a fin de no comprometer afirmaciones de carácter dudoso en terrenos patrullados por los estudios serios sobre la materia. Por razones que creo que se harán manifiestas un poco más adelante, la primera idea me resulta halagadora y, en atención a la segunda, creo que hay que decir claramente desde ahora que éste es un trabajo que transita con cierta libertad entre la literatura y la filosofía, una elucubración sobre tópicos de mi interés, que no guarda pretensiones filológicas o de descubrimiento en los terrenos de la investigación de los estudios griegos.

Del sexo de los filósofos es un compendio de microensayos que busca desplegar un pensamiento ligero y recreativo a través de la exploración de los más variados tópicos y vetas disciplinarias. Combinando la reflexión y la ficción, el libro comienza atisbando tras las bambalinas filosóficas para observar la intimidad del proceso creativo de algunos grandes pensadores; prosigue con un rastreo de los más remotos y fecundos antecedentes del género de la autoayuda; continúa con una descripción y escenificación de algunas patologías librescas o de la sociabilidad literaria y culmina con una galería personal en la que se exhiben los portentos y engendros literarios más caros para el autor.

Abrigada por las altas paredes del milenario Tepozteco, cuya cima lo corona una inaccesible pirámide, se encuentra la casa donde vive Susana Francis Soriano, la poeta y escritora nacida en Ozumba el 4 de noviembre de 1922. Bhagwan Rhi Rashnish (1931-1990), mejor conocido como Osho, la bautizó como Suguita, que significa dulce canción. En su casa me entregó el manuscrito de hojas que ahora conforman el libro que el lector tiene entre las manos. Desde hace algunos años, ella vive retirada en ese pueblo de la alta montaña que tiene algo de asiático y sólo ve a un reducido número de personas amigas con quienes la une el gusto por la conversación y por la práctica de la meditación que se trajo como uno de los rumores del camino que ejerció en India
 

Han pasado más de veinte años…, me congratulo y puedo decirlo, hace más de veinte años que la conocí, en una oficina gubernamental, un viernes, al caer de la tarde. Inolvidable. Lo más sorprendente ha sido reunir el material que doy a leer, y donde he buscado afirmar esa luminosidad que es Dolores Castro en mí, a otros. El lector se encontrará en un primer apartado con cuatro entrevistas; luego con textos escritos con motivo de sus homenajes; después abordo lo que llamo reseña, que no crítica literaria, para mostrar finalmente unos poemas dados con una enorme generosidad.

Hernán Lavín Cerda, poeta de nuestros tiempos, en esta obra dice la verdad, pero no la verdad light, sino ¡La Verdad!, como lo es el quehacer de la auténtica poesía, y la arroja al estilo siglo xxi. Según Nicanor Parra sus versos son como una explosión atómica. Y el reconocido escritor Antonio Skármeta dejó dicho en la Revista Marcha de Montevideo que la originalidad de Lavín Cerda nace, muere y resucita con lo terrible, con lo patético y con lo subversivo. Parece que eso lo define todo; sin embargo, hay que absorber su poesía para que nos duela de verdad lo terrible, para que nos conduela lo patético hasta la médula y para que cobremos el suficiente valor subversivo para soportar una auténtica explosión atómica dentro del alma.

<p>El libro de la Dinastía &nbsp;<br />
de Bambú, de José María Zonta, se ter­minó de editar en octubre de 2017. Para su for­mación se usó la tipografìa Borges, de Alejandro &nbsp;Lo Celso, de la fundidora PampaType. Concepto editorial: Félix Suárez, Hugo Ortíz, Juan Carlos Cué y Lucero Estrada. For­mación y portada: Esmaragdaliz Isbeth Villegas Pichardo. Cui­dado de la edición: Gustavo Abel Guerrero Rodríguez y el autor.&nbsp;<br />
Editor responsable: Félix Suárez.</p>

Sala-comedor de un pequeño departamento de clase media universitaria. Repisas cargadas de libros forran las paredes. Mesa para seis. Sillón para tres. Puertas a las escaleras del edificio, a la cocina, al baño de visitas. Un breve pasillo conduce a las tres recámaras y al baño del fondo. Junto a la entrada del departamento, el estudio: un par de metros robados a la sala, con un librero haciendo las veces de pared divisoria; el espacio justo para una mesita de trabajo sobre la que, como eslabones de una cadena evolutiva, están formadas una máquina de escribir, una computadora de escritorio y una laptop.

La figura de Guadalupe Cárdenas representa una de las expresiones más relevantes del panorama literario del Estado de México; aunque nacida en el D.F., ha desarrollado y publicado la mayor parte de su obra en Toluca. Mi primer contacto con ella y mi gran descubrimiento fue a raíz del trabajo que realizamos la poeta Leticia Luna y una servidora, cuando decidimos reunir la antología V Siglos de poesía femenina en México para lo cual leímos a cientos de escritoras de todos los estados y regiones, incluyendo a las poetas indígenas. El registro que buscábamos estaba orientado a la patria y sus confines porque se acercaba la conmemoración del Bicentenario de la Independencia nacional y Centeneario de la Revolución mexicana y queríamos que las mujeres poetas de nuestro país tuvieran un espacio, como el que abrió José María Vigil en el siglo xix con su famosa Antología de poetisas mexicanas y posteriormente nuestra maestra y amiga Aurora Marya Saavedra con Las divinas mutantes.

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