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Los estereotipos, lugares comunes y falsedades recu­rrentes sobre México —repetidas, utilizadas, insidiosamente multiplicadas— no pueden ocultar ciertas luces que, juntas, forman un haz digno de toda nuestra atención: ese haz luminoso es este libro antológico, suma de brillos y deslumbramientos. Son esos fulgores de México los que Isla presenta en estas páginas, convertidos, gracias a sus escrituras, en una serie de motivos de reflexión y denuncia, de crítica y análisis, de deconstrucción mítica y examen moral.

Kamikaze [sic], de Herson Barona, se terminó de imprimir en agosto de 2017, en los talleres gráficos de VEI Visión e Impresión, S.A. de C.V., ubicados en Nogal núm. 51, colonia Santa María la Ribera, delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México, C.P. 06400. El tiraje consta de 2 mil ejemplares. Para su formación se usó la tipografía Borges, de Alejandro Lo Celso, de la Fundidora PampaType. Concepto editorial: Félix Suárez, Hugo Ortíz y Juan Carlos Cué. Formación, portada y supervisión en imprenta: Carlos César Contreras Becerril. Cuidado de la edición: Cristina Baca Zapata y el autor. Editor responsable: Félix Suárez.

contingencia, de Alicia Genovese, se terminó de imprimir en enero de 2016, en los talleres gráficos de Jano, S.A. de C.V., ubicados en Ernesto Monroy Cárdenas núm. 109, manzana 2, lote 7, colonia Parque Industrial Exportec II, C.P. 50200, en Toluca, Estado de México. El tiraje consta de 2 mil ejemplares. Para su formación se usó la tipografía Borges, de Alejandro Lo Celso, de la Fundidora PampaType. Concepto editorial: Félix Suárez, Hugo Ortíz, Juan Carlos Cué. Formación, portada y supervisión en imprenta: Carlos Fernando Bernal Gutiérrez. Cuidado de la edición: Elisena Ménez Sánchez, Sofía Soares Romero y la autora. Editor responsable: Félix Suárez.

Con la llegada masiva de los inmigrantes haitianos a Tijuana, B. C., en 2016, entre otros deambulantes que se niegan a concluir su camino —a pesar de un sino trágico—, no hay más que abrir políticas culturales de integración ante este fenómeno social. En este sentido, el tema de la migración se refleja nuevamente en el escenario para declarar una posición crítica ante la indiferencia de los mexicanos y del gobierno actual. La cubeta de los cangrejos es un recuento de anécdotas y personajes que en un punto convergen para reconocer el testimonio de Elvia, una mujer que se resiste a quedarse en el límite de sus esfuerzos.

Hace dos años decidí realizar una investigación sobre el silencio en la literatura. Como suele suceder con las investigaciones, un título y un autor siempre llevan a otro y, de pronto, sin siquiera proponérmelo, ya estaba enredada en una urdimbre de citas, libros y autores. Me topé con un callejón sin salida. La investigación se movió mágicamente hacia la subjetividad, los símbolos que existen alrededor de la literatura y el mundo que le corresponde: escritores, lectores, críticos, editores, obras, diatribas, ética y, por qué no, uno que otro demente. Buscaba lo que algunos escritores habían dicho sobre el silencio en su propio proceso de creación, pero no hallaba nada que me encendiera. Recurrí a bibliotecas de provincia en busca de temas relacionados con la variante específica de que se tratara de textos poco conocidos.

Según he podido investigar, uno de los pioneros de la psicofonía, Konstantin Raudive, sostuvo extensos diálogos con Miguel de Cervantes. He aquí parte del texto que leí en la revista El Ojo Crítico: Las afirmaciones de Jürgenson y Raudive resultan tan hilarantes como difíciles de creer: afirmaban haber obtenido más de 70.000 psicofonías (¡20 psicofonías diarias!) y haber mantenido largos diálogos con las voces psicofónicas de Hitler, Stalin, Churchill... e incluso Cervantes.1 Sin embargo, en Breakthrough, su libro de los muertos, lo único que Raudive formula son tres palabras para contactar con Cervantes, sin lograr que le responda ni con un suspiro. “Vai tu Cervantes?”, le pregunta en letón, frase cuya traducción es la siguiente: “Are you Cervantes?” (en inglés); “¿Está usted, Cervantes?” (en castellano)

En un pequeño libro que antologa expresiones aforísticas de Paul Valéry, leí una frase que parece retratar la vida de Hugo Gutiérrez Vega: “Jadea el árbol bajo la carga de sus frutos…”. Pues en el tumulto de sus setenta y cinco años, ha sido director y actor de teatro, poeta y ensayista, promotor cultural, dirigente y maestro universitario, diplomático y conferenciante, militante, tribuno y periodista. Un torrente de vida o de muchas vidas, vividas en una sola, intensa, comprometida a su manera, valerosa y, a la par, prudente, enemiga de las disputas que ponen en riesgo una bien cultivada elegancia del espíritu. Por doquier ha dejado la huella de su libertad, de su cortesía, de su buena semilla. Es dueño de una presencia poderosa; envidiable y envidiada es la sonoridad de su voz, y amplísimo el caudal de su memoria. Es ese árbol jadeante de Valéry.

—La inmensidad no sirve de nada. Todo el tiempo se la han pasado restregándonos la inmensidad en la cara, cuando ni siquiera entendemos el comportamiento de las partículas más pequeñas.
—¿A qué se refiere, profesor?
—Al mar y a unos hijos de puta en Ginebra, unos verdaderos científicos, unas personas muy honorables.
—¿De dónde?
—Las nacionalidades no importan. Podrían ser suizos. Podrían ser japoneses; siempre hay un japonés involucrado.
—No entiendo, profesor.
—Inventaron un acelerador de partículas para comprobar la existencia del bosón de Higgs. Es la partícula de Dios, que sólo existe en tanto las demás se le acercan. No es visible, pero existe. Existe en cuanto repele a las demás.
—Ah.
—El asunto se relaciona, por alguna razón, meses atrás, con tres amigas memorables, casi unas hermanas, quienes se encontraban en la banca de un parque, frente a un Macdonald's...

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