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Letras

No todas las cosas recorre siete lustros de un sólido trabajo poético que ha explorado distintas tradiciones con rigor formal y elocuencia expresiva. Los textos que componen esta edición ofrecen una lectura retrospectiva de la obra de quien encuentra en el verso el vehículo para pensar el mundo; la palabra poética significada por su belleza y por sus ideas. En esta selección, se aprecia la madurez poética y una sazón alcanzada mediante el oficio. El lector encontrará en ella al joven poeta; al poeta que en el medio del camino reflexiona con hondura y honestidad; al poeta sereno que goza el arte de sus versos y hace de la memoria materia poética, y al poeta que reúne con lealtad la convocación de la poesía.No todas las cosas.

En el primer año del siglo xx, en 1901, la vida en México se deslizaba suave, apaciblemente. Las familias acaudaladas y las que gozaban de una vida digna, una brevísima minoría, paseaban los domingos por los senderos del bosque de Chapultepec y recorrían el Paseo de la Reforma a caballo, y hacían sus tertulias y comían en los cafés y restaurantes de verdadero lujo, imitando el estilo de vida de París. Era el reino de la tranquilidad de unos pocos y nada parecía amenazar ese orden ni en México ni en el mundo. En China se perpetuaba el emperador y en Rusia el zar reinaba por la gracia de Dios.

Mónica Bernabé obtuvo mención honorífica de ensayo en el Certamen Internacional de Literatura “Sor Juana Inés de la Cruz”, convocado por el Gobierno del Estado de México, a través del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, en 2016. El jurado estuvo integrado por Luis Chumacero, Héctor Orestes Aguilar y Gerardo Ochoa Sandy.

El análisis cinematográfico consiste en el reconocimiento de cada uno de los componentes que permiten distinguir un producto cinematográfico de cualquier otro; en otras palabras, es resultado de utilizar un conjunto de herramientas conceptuales que permiten reconocer qué es lo específico de una película. Todo análisis consiste en desmontar el objeto de estudio en sus componentes específicos. La investigación de éstos en el cine de ficción debe reconocer necesariamente cinco elementos característicos: la imagen, el sonido, la edición, la puesta en escena y la narración. De su estudio se derivan interpretaciones de naturaleza genérica, estilística, intertextual e ideológica.

Hola. Esto de escribir un diario siempre me pareció cursi así que deberás de tenerme paciencia. Cuando cumplí diez años mi mamá me regaló un cuadernito y me recomendó escribir en él mis pensamientos y mis actividades al final de cada día. Lo intenté un par de veces pero me sentí tonta y nunca seguí. No recuerdo qué fue de aquella libreta boba e infantil. Seguramente acabó almacenada en alguno de mis cajones de porquerías y después de algunos años fue arrojada a la basura como tanta mierda inútil que me obsequiaban mis padres para tratar de compensar su falta de cariño y que después, mi madre, en sus arrebatos de orden, desechaba.
 

Nacen de golpe con la primera mirada o en un de repente, luego de muchos años de acostumbramiento y de trato. Nunca se sabe. Ni con los amores ni con los cuentos sabe uno nunca a qué atenerse. Por eso resulta tan dificultoso y tan sufrimentero esto de ser contador de historias, porque anda uno como tanteando en el vacío, como hurgando evanescencias, como sonsacándole a la vida alguno que otro cachito de sus misterios. Y por eso, también, resulta una de esas pasiones colmadas de juegos y de ansias y sue- ños y placer, una de esas pasiones incanjeables que se nos arrebujan en la sangre y se nos arraciman en los huesos y por más combate que le haga ya no se las arranca uno ni con remedios caseros ni con medicamentos ni con plegarias ni con espátula ni con cincel ni con nada de nada.

Acepto, qué duda cabe, pero también discrepo: ¿todo lo bueno que hay en el corazón, sí, supongamos que en el corazón del hombre, es hijo del dolor, como pensaba Soren Kierkegaard en alguna epístola a Regine Olsen, aquella joven de 16 años, quien finalmente contrajo matrimonio con Fritz Schlegel en 1847? El dolor amoroso también puede convertirse en un estí- mulo para la creación no sólo literaria. Fue lo que sucedió con Kierkegaard. En vez de secarse, los impulsos vitales, como por arte de magia bendita, dieron origen a las escrituras de raigambre estética y filosófica, desde aquel surtidor de luz y sombra constituido por el recto y sinuoso arte de la palabra que es capaz de reflexionar y de alumbrarnos, poéticamente, desde las profundidades donde se origina su transcurso. Algo semejante sucede en las entrañas del mundo poético de Félix Suárez.

Leonor Azcárate es una exploradora constante que lleva su esencia a la escena. Ella sondea (desde la averiguación hasta el instrumento que se introduce en las cavidades para diagnosticar y hacer evacuar a sus criaturas dramáticas), investiga, examina y (re)conoce. Sus obras siempre van a sorprender, y es que cada una de ellas tiene diferente tono. Conoce y domina los géneros: los humanos, animales y dramatúrgicos; pero los desafía, como se comportan muchos de sus personajes que están en conflicto con ellos mismos, con la sociedad, con el autoritarismo y las convenciones. Ha digerido poéticas y preceptivas, lo cual le permite moldear las estructuras y convertirlas en flexibles para lograr sus propósitos.

Ángel María Garibay Kintana (1892-1967) fue uno de los intelectuales más destacados del siglo XX en nuestro país y una figura relevante entre los escritores del Estado de México. Sacerdote, humanista, polígrafo, dominó lo mismo las lenguas clásicas y modernas del Viejo Mundo que las indígenas de Mesoamérica. Traductor del griego, el latín y el hebreo, el náhuatl y el otomí; editor de los frailes cronistas y de los historiógrafos dedicados al estudio del México prehispánico, su obra constituye un legado invaluable digno de ser conocido por las nuevas generaciones.
  El presente volumen recopila poemas de creación propia, traducciones y su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua como miembro, además de la respuesta que dio al mismo el historiador y filólogo Alberto María Carreño, textos aparecidos por primera vez en la revista Ábside, creada por los hermanos Gabriel y Alfonso Méndez Plancarte.
Isidro Fabela (1882-1964) fue abogado, escritor, periodista, historiador, diplomático y académico. Figura relevante en la historia de nuestro país: fue gobernador sustituto del Estado de México en 1942, ministro plenipotenciario en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, España y Alemania; perteneció a la Academia Mexicana de la Lengua, de la cual fue miembro correspondiente desde 1950, y en 1953 ingresó como miembro de número. Entre sus obras literarias destacan: La tristeza del amo (1915), ¡Pueblecito mío! (1958), Cuentos de París (1960) y  A mi señor don Quijote (1966).
 
La presente edición está integrada por cuentos del libro La tristeza del amo, publicado en 1916 por la imprenta Tipografía Artística, así como por los textos de A mi señor don Quijote, tomados de la edición póstuma de 1966, publicada por la imprenta Fígaro de José Morán. La nota preliminar estuvo a cargo del escritor Óscar González, quien advierte que en “La tristeza del amo” encontró algunos ecos tolstoianos, pues retrata el mundo rural de finales del siglo XIXy principios del XX.

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