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Letras

Perlas a los cerdos rompe con los modelos tradicionales de la dramaturgia mexicana afincada en el realismo. La distribución espacial del parlamento de cada personaje causa en el lector un efecto sorpresivo, ya que la apariencia textual es más parecida a la expresión poética que a la dramática. En esta obra de Alejandro Román, la forma en que interviene cada personaje evoca a la poesía caligramática, por un lado y por otro, apunta hacia una partitura de interpretación actoral.

Ágil y divertida, Perros Contradictorios devoran mi cadáver narra un intento más de Nina por recuperar la añeja fama que gozó como cantante pop, así como el de S.A.T.A.N. y su banda, Perros Contradictorios, por revivir su extinta carrera punk. Rondando los sesenta años de edad, mantenidos por Whisky, se niegan a aceptar su fracaso como humanos y como artistas, y deciden jugarse el todo por el todo en un hilarante final. Aquí Tristana Landeros nos brinda una prueba más del talento mostrado en obras como Morir en la raya.

Sam no puede conciliar el sueño: un asesino se oculta en su armario. El talk show más famoso de la televisión invita a Vera a que hable de su hijo, el criminal más memorable de los últimos tiempos. Walter quiere convertirse en un actor de Clint Eastwood, no de comerciales de comida para perros. Diez años han pasado desde la tragedia de los Galloway. Las reminiscencias de la violencia y la agonía de su duelo se hacen presentes, al tiempo que el estigma social va desgarrando La debilitada relación de la familia. Serán los rifles Sturm Ruger del abuelo donde encuentren la seguridad y la tranquilidad robadas.

Para Tom, una proposición científica (matemática) sería capaz de, al menos, explicar el suceso de una velada: ese instante que durante una noche de fiesta —aderezada con algo de alcohol, música electrónica y divagaciones sobre James Morrison— ha modificado sustancialmente la vida de tres mujeres y la de él. Tom, próximo a doctorarse en matemáticas puras, es profesor de Betty y de Gaby, estudiantes de filosofía; pese a sus ecuaciones, ha terminado por enamorarse de Gaby y entablar una relación con ella; desde hace quince días viven juntos. Lucy es vecina de Betty. Los cuatro coinciden en una reunión: Betty baila frente a Tom y Gaby baila con Lucy. Eso es todo: los cuerpos de tres mujeres y un hombre han necesitado bailar.

Ausencia compartida aloja un ruido secreto —a la manera de A bruit secrete de Marcel Duchamp—, que detona una sucesión de preguntas y se convierte en un ejercicio emocional. Treinta piezas disímiles oscilan entre lo público y lo privado, entre la revelación instantánea y aquello que no se percibe a simple vista en una imagen. La escritura de Ernest Hemingway, el arte zapoteco y mexica, el cine de Werner Herzog y de David Lynch, la obra de Robert Rauschenberg, de Damián Ortega y de Lucio Fontana, las fotografías de Graciela Iturbide, de Miyako Ishiuchi y de Tina Modotti son algunos de los puntos cardinales de este itinerario revelador. El libro reúne una colección de fragmentos sobre la mirada, sobre la experiencia percibida como ilusión. Cada uno de los ensayos contenidos en este volumen es un ovillo a la espera de ser desenredado.
En el libro se reflexiona sobre los vínculos prístinos entre lo que hoy reconocemos como filosofía y literatura. De esta suerte, el autor nos estimula a reflexionar sobre la fundación poética de la palabra, la cual trastoca la existencia y sacraliza al mundo por su acceso al absoluto: un óptimo procedimiento para interiorizarnos en las profundidades del pensamiento filosófico a través del arte.

Son pocas las experiencias asociadas con tal naturalidad a la infancia como lo es el desfile circular de un carrusel, de una rueda de la fortuna y de una montaña rusa. Elisa Corona Aguilar devela al lector la historia de estos artilugios, cuyo único fin es que sus usuarios se coloquen a sí mismos durante unos minutos en una marcha uniforme y previsible. En El desfile circular, la aguda curiosidad de la autora revela cómo la simetría del ritmo al subir y bajar, el vértigo del descenso y la mirada sorprendida ante la altura forman parte de la historia de estas maravillas del progreso, que se convirtieron en elemento imprescindible de toda feria —esos extraños lugares dedicados a los juegos mecánicos—. Con la misma cadencia de ese movimiento y con un toque de añoranza romántica, el ensayo de Elisa Corona Aguilar descubre cómo la historia de estos artefactos es un ejemplo de las mayores tensiones y promesas de la modernidad: el uso lúdico del desarrollo técnico en oposición al progreso sometido por la lógica de la competencia.

¿Qué hay en la palabra escrita que al mismo tiempo que nos exhibe, nos esconde? ¿Qué hay detrás de los silencios del pensamiento, de la escritura, de la lectura y de autores como Salinger, Dickinson o Quignard? El impulso que siente Héctor Manríquez de mostrarse a la vez que permanecer oculto se vuelca y gira alrededor de una misma idea: el silencio.
  La luz detrás de la puerta reabre aquella pregunta de Virginia Woolf: ¿llegará el día en que pueda soportar leer mi propia literatura en letra impresa, sin sonrojarme, temblar y sentir deseos de ocultarme?

Puntos suspendidos es un libro de ensayos lúdicos sobre diversos temas: los mecanismos de la inventiva, la utilización de nuevos géneros de escritura, la acumulación indiscriminada de objetos, la necesidad de la pereza y el escarnio del sedentarismo, las ficciones de la locura, las diferentes formas de viajar, las limitaciones del discurso historiográfico, las posibilidades eróticas del texto y la curiosidad como motor de la literatura. Se trata, pues, de un conjunto de opiniones de naturaleza variopinta que hacen evidente la pertinencia del ensayo como literatura de ideas en la que caben, sin embargo, el juego y el humor. Mosaico multicolor que refleja, ante todo, la irreprimible necesidad de escribir, Puntos suspendidos es una suerte de pasatiempo que remarca una y otra vez las líneas esenciales que configuran la parte más imaginativa de nuestra cotidianidad. 

Lauro Zavala ofrece en esta serie de ensayos argumentos y modelos de análisis que a su vez son ejercicios de la incertidumbre, instrumentos para salir a jugar.
 
En la primera parte expone varias caminatas por la verdad, la ciudad, la cultura y el universo como construcción conjetural, experiencia laberíntica, tejido metafórico y diálogo intertextual, respectivamente. El resto de los ensayos son hipótesis igualmente probables, donde propone observar el tiempo, las humanidades y las ciencias sociales como construcción social, espacio dialógico y narrativas de la crisis, respectivamente. La sección final está dedicada al análisis de la experiencia cinematográfica.
 
Todos los textos constituyen una semiótica preliminar para el trabajo de exploración que cada lector habrá de efectuar durante su propia lectura.

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