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Letras

Esta novela narra la vida de la primera mujer que trabajó literariamente a otra mujer: Dorothy Schons (1890-1961), quien fue la primera acadé­mica­ en estudiar a sor Juana cuando esta autora novohispana aún no era tan reconocida. Desde su soledad en una universidad estadounidense, la profesora Schons llegó a pensar que era su amiga a casi tres siglos de distancia. Mientras el siglo xvii aceptaba a sor Juana, el siglo xx rechazaba a una mujer pensante a pesar de su doctorado. Esta novela es también una biografía de sor Juana escrita desde la perspectiva de una mujer sufriente.
Lecturas como ésta, en donde se piensa, se reflexiona, se goza del lenguaje y se ríe, se convierten en los textos inolvidables. Así, Génesis apócrifo no sólo nos transporta a otros universos, sino que siempre nos alboroza en la versatilidad de sus 25 relatos. De diferentes estilos acordes siempre con la trama, Sánchez Arteche hace lo que se le da la gana con el arte de la narrativa. Cada sociedad tiene una concepción de la congruencia y, de acuerdo con ella, percibe lo absurdo como tal. Ante esto, la descarga de la risa nos libera del humor, de la fatiga, y nos limpia como fresca agua de colonia.
Todo escritor tiene la necesidad congénita de contar más allá de lo que puede decir. Así, en Génesis apócrifo, Alfonso Sánchez Arteche colma su inclinación innata por engendrar la palabra urgente. Es un rapsoda moderno que de relato en relato nos recita en papel fragmentos memorables de vida que se han desinstalado de la tradición mítica para inventar su propio camino y que hacen de la palabra un carromato que transporta lo imposible.
Con la reedición de esta obra, rendimos homenaje a su autor, Héctor Morales Saviñón, en la celebración de sus 100 años de vida. Juanita relata la historia de una muchachita mestiza a partir de que una familia de clase media se la lleva a servir a su casa. El final es de la mejor manufactura por su lógica intachable y, a la vez, su sorpresiva conclusión. La anécdota, siempre interesante, queda, sin embargo, en segundo lugar ante dos factores aún más significativos: primero, por el pulcro relato —con el manejo inmejorable de la lengua—, el cual nos deja ver la forma de pensar y sentir de aquellos tiempos, dentro de un estilo que nos lleva por los vericuetos del argumento como si estuviéramos viendo una película, cualidad que, indudablemente resulta por demás atractiva para cualquier buen lector, y, segundo, por la precisa puntualidad de la atmósfera en que se desarrolla la trama: poco después de la Segunda Guerra Mundial.
 
El negocio de una mujer que arregla asuntos de amores y las trampas de un panadero sabedor, encargado de los registros civil y parroquial, son parte de la historia de Ocotepec de las Peñas, pueblo gobernado por corruptelas que perpetúan al partido oficial.
 
Los registros públicos se utilizan para hacer de las mentiras verdades oficiales, que se contraponen con las verdades secretas conocidas por la arregladera, las cuales, a la luz pública, son consejas y, por ende, mentiras.
 
Esta obra ingeniosa y juguetona es un guiso de herencias de novela picaresca española e idiosincrasia de pueblo mexicano.
 
Con La arregladera y el panadero sabedor, Ignacio Gómez-Palacio obtuvo, en 1997, el Premio Internacional de Novela “Vargas Llosa”, otorgado por la Universidad de Murcia, España.
La sirenología encuentra en los márgenes de los estudios literarios sustento teórico en la recopilación, sistematización y análisis de esta "ninfa marina con busto de mujer y cuerpo de ave", figura mitológica en ascenso socioliterario.
  El microrrelato latinoamericano no escapó a ese embrujo. En México los microcuentistas han utilizado a este personaje desde Julio Torri y Alfonso Reyes hasta Ana Clavel, si bien sus apariciones se remontan a la poesía novohispana con la Décima Musa.
  Esta antología de 60 microficciones documenta a la sirena en la narrativa hispanoamericana de los siglos XX y XXI.
Miguel Dupin, terapeuta ciego, decide viajar hacia el pasado para resolver una misteriosa traición que cometió su abuelo en París a finales del siglo XIX. Para ello se alía con el escritor sin éxito Juan Pablo Balcárcel y su hijo José María, joven adolescente de enormes capacidades intelectuales.
  A la par de esta historia se desarrolla la del joven Bertrand Tavernier, parisino que, gracias al azar y a la necesidad, ingresa como aprendiz al laboratorio de Luis Pasteur, aprende a trabajar con levaduras y produce una fórmula para fabricar cerveza, lo que lo convertirá en millonario. Fedro Carlos Guillén logra en esta obra que ambas historias converjan en un camino que lleva a los personajes a vivir situaciones plagadas de misterio, humor y cariño en su recorrido por Francia.
Al fin tenemos Lapidario, la antología del aforismo mexicano, una espiga decantada por Hiram Barrios, estudioso de los escritores periféricos, ensayista, tra-ductor y rescatista de su herencia literaria.
 
Esta novísima antología, leída con asombro, placer y ánimo crítico, finca el primer florilegio realizado en estas tierras y cuya historia se documenta en beneficio del género y sus lectores, ya que no existía un inven-tario semejante por los misterios que encierra el aforismo en las centurias que arrastra su historia por Hispanoamérica.
 
Ojalá que estas palabras sean propicias para abrir puer-tas y ventanas a los aficionados y pergeñadores del pensamiento lapidario. Nadie se arrepentirá al vislum-brar sus horizontes: ni los escritores, ni los lectores, ni la institución que promueve este hallazgo. Gran hallazgo.
Inglesa de nacimiento, Leonora Carrington pasó, por azares del destino, de Inglaterra a España, de España a Francia, de Francia a Estados Unidos y de Estados Unidos a México. Pero lo más interesante fue su intensa vida intelectual, amorosa y política. Esta novela narra los avatares, momentos decisivos de la vida y el atribulado corazón de Leonora. El sutil, delicado, discreto e irónico tratamiento que Sofía G. Buzcali le imprime a esta historia —llena de sorpresas, tragedias, huidas y sinsabores— nos ayuda a penetrar en la enigmática y fascinante personalidad de una de las grandes artistas del siglo XX.
Las aspiraciones de Gabriel Guerrero confluyen en una ciudad desconocida: Liubliana. Desorientado entre Madrid y Caracas, este personaje espera resolver sus conflictos de desamor, desarraigo y falta de vocación en la invención romántica de Eslovenia. Huye de una Caracas asfixiante, de una vida mediocre y de un matrimonio fracasado. La vida laboral en Madrid refuerza su dispersión. El asesinato de un compañero de trabajo y el reencuentro con un amor de juventud prefiguran el hundimiento.
  La novela transcurre en medio de las intrigas de las Organizaciones No Gubernamentales en torno al tráfico humano y la batalla de la memoria del protagonista en tres tiempos y en tres lugares que lo confrontan consigo mismo y lo escinden: Caracas en el pasado, Madrid en el presente y Liubliana en el futuro.

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