Secretaría de Finanzas

Letras

Miguel Dupin, terapeuta ciego, decide viajar hacia el pasado para resolver una misteriosa traición que cometió su abuelo en París a finales del siglo XIX. Para ello se alía con el escritor sin éxito Juan Pablo Balcárcel y su hijo José María, joven adolescente de enormes capacidades intelectuales.
  A la par de esta historia se desarrolla la del joven Bertrand Tavernier, parisino que, gracias al azar y a la necesidad, ingresa como aprendiz al laboratorio de Luis Pasteur, aprende a trabajar con levaduras y produce una fórmula para fabricar cerveza, lo que lo convertirá en millonario. Fedro Carlos Guillén logra en esta obra que ambas historias converjan en un camino que lleva a los personajes a vivir situaciones plagadas de misterio, humor y cariño en su recorrido por Francia.
Al fin tenemos Lapidario, la antología del aforismo mexicano, una espiga decantada por Hiram Barrios, estudioso de los escritores periféricos, ensayista, tra-ductor y rescatista de su herencia literaria.
 
Esta novísima antología, leída con asombro, placer y ánimo crítico, finca el primer florilegio realizado en estas tierras y cuya historia se documenta en beneficio del género y sus lectores, ya que no existía un inven-tario semejante por los misterios que encierra el aforismo en las centurias que arrastra su historia por Hispanoamérica.
 
Ojalá que estas palabras sean propicias para abrir puer-tas y ventanas a los aficionados y pergeñadores del pensamiento lapidario. Nadie se arrepentirá al vislum-brar sus horizontes: ni los escritores, ni los lectores, ni la institución que promueve este hallazgo. Gran hallazgo.
Inglesa de nacimiento, Leonora Carrington pasó, por azares del destino, de Inglaterra a España, de España a Francia, de Francia a Estados Unidos y de Estados Unidos a México. Pero lo más interesante fue su intensa vida intelectual, amorosa y política. Esta novela narra los avatares, momentos decisivos de la vida y el atribulado corazón de Leonora. El sutil, delicado, discreto e irónico tratamiento que Sofía G. Buzcali le imprime a esta historia —llena de sorpresas, tragedias, huidas y sinsabores— nos ayuda a penetrar en la enigmática y fascinante personalidad de una de las grandes artistas del siglo XX.
Las aspiraciones de Gabriel Guerrero confluyen en una ciudad desconocida: Liubliana. Desorientado entre Madrid y Caracas, este personaje espera resolver sus conflictos de desamor, desarraigo y falta de vocación en la invención romántica de Eslovenia. Huye de una Caracas asfixiante, de una vida mediocre y de un matrimonio fracasado. La vida laboral en Madrid refuerza su dispersión. El asesinato de un compañero de trabajo y el reencuentro con un amor de juventud prefiguran el hundimiento.
  La novela transcurre en medio de las intrigas de las Organizaciones No Gubernamentales en torno al tráfico humano y la batalla de la memoria del protagonista en tres tiempos y en tres lugares que lo confrontan consigo mismo y lo escinden: Caracas en el pasado, Madrid en el presente y Liubliana en el futuro.
En los nueve cuentos de Llegados a este punto habitan personajes inmersos en acontecimientos en apariencia triviales que, sin embargo, tendrán la capacidad de incidir en sus destinos como verdaderos puntos de inflexión, sorprendentes e inesperados. Se intuye en todas las historias la presencia, soterrada y latente, de una verdad que, tras el velo de la anécdota, permitirá a los personajes descubrir algo que desconocían sobre sí mismos y que acaso determinará un vuelco radical de sus existencias a partir del momento en el que los abandona el lector, quien queda como ellos, enfrentado a la incertidumbre, la conjetura y a la más desasosegante ignorancia.
Una indígena de la guajira venezolana crece física e intelectualmente al lado de su hijo de leche, el niño que amamantó y que, con el tiempo, se transforma en abogado y pensador de alta estima: José María Heredia.
  A través de la mirada amorosa que se percibe en los recuerdos de Lluvia, personaje ficticio creado por María Eugenia Leefmans, podemos acercarnos a la vida del poeta y político de quien se dice nació en Cuba, pero en esta novela, la autora no sólo nos lleva hacia otro origen, sino también hacia un desenlace insospechado.

Los huesos del Centauro y otras piezas anatómicas es un ejercicio de imaginación con el cual Tarsicio García Oliva revive los sucesos de la Independencia y la Revolución mexicana mezclados con la ficción, en una prosa cargada de humor e ironía. Así, con los cuatro relatos que conforman esta obra, el autor desmitifica las figuras ideales de los héroes patrios y los retrata como hombres de carne y hueso. Santa Anna y su Pierna Serenísima, Anastasio Bustamante y las cabecillas insurgentes, Pancho Villa y los restos de un dinosaurio, así como la mano mágica de Alvaro Obregón, son los protagonistas de estos textos, donde la crítica implícita a la versión oficial del pasado de nuestro país nos muestra —a su manera— las promesas del poder político.

Son treinta y tres textos de diferentes autores que conforman la presente antología, donde se muestran, más que una revisión generacional, propuestas estéticas tan amplias como son los intereses de quienes representan la vanguardia dentro de la fase de consolidación del sistema literario mexiquense. Cuentos con una gran variedad de registros que, por encima de diferencias o coincidencias temáticas, exponen una apertura plural a diversos estilos e intenciones, a través de una escritura reejo del crisol humano que son las regiones del Estado de México.
Ver morir a un ser querido, en este caso la madre, tronco primario en el que casi la mayoría orbitamos, es irse también un poco con ella. Cada día es un desgajarse. No importa que afuera del hospital transcurra la vida, se fornique, se emborrache. Nunca se es el mismo cuando uno sale del cuarto de quien agoniza. Así, de los renglones de Mi ventana es una tumba es imposible salir indemnes. Aquí no hay tregua, el dolor se va metiendo hasta hacer de nosotros su nido. Pero ahí no queda el asunto, esta primera novela de Juan Luis Nutte, aparte de dislocarnos el hueso del alma, también nos hace reír y sentir los olores de la sensualidad, lo promiscuo y lo cachondo.
 
Caminar por cada uno de los capítulos de esta novela es develarse y confrontarse con uno mismo y, a su vez, con el otro que es aquel que fuimos y ya no somos, pero que continuamos siendo en el transcu-rrir del tiempo para bien o mal, en la búsqueda de redimirnos en el cuerpo del dolor que nos permite la muerte, y en la muerte que nos permite el cuerpo al disfrutarlo.

Un mecánico de fino oído para los motores cree que su nombre lo ha predestinado a comprender la vida en términos operísticos, un niño tiene como pasatiempo cavar tumbas miniatura en su jardín, algunos seres son perseguidos por una leyenda en las cloacas de una ciudad, profanadores y traficantes de huesos abandonan un antiguo tesoro sagrado cuyas formas eróticas caen en manos de un simple usurero, estas historias guardan en común la oscura necesidad de mantener a salvo un secreto… A través de Pinturitas, Guillermo Ferreyro Lamela crea un universo donde coloridas voces, diversos personajes y hechos que ocurren en tiempos distintos logran superponerse entre sí. 

Páginas