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En los nueve cuentos de Llegados a este punto habitan personajes inmersos en acontecimientos en apariencia triviales que, sin embargo, tendrán la capacidad de incidir en sus destinos como verdaderos puntos de inflexión, sorprendentes e inesperados. Se intuye en todas las historias la presencia, soterrada y latente, de una verdad que, tras el velo de la anécdota, permitirá a los personajes descubrir algo que desconocían sobre sí mismos y que acaso determinará un vuelco radical de sus existencias a partir del momento en el que los abandona el lector, quien queda como ellos, enfrentado a la incertidumbre, la conjetura y a la más desasosegante ignorancia.
Una indígena de la guajira venezolana crece física e intelectualmente al lado de su hijo de leche, el niño que amamantó y que, con el tiempo, se transforma en abogado y pensador de alta estima: José María Heredia.
  A través de la mirada amorosa que se percibe en los recuerdos de Lluvia, personaje ficticio creado por María Eugenia Leefmans, podemos acercarnos a la vida del poeta y político de quien se dice nació en Cuba, pero en esta novela, la autora no sólo nos lleva hacia otro origen, sino también hacia un desenlace insospechado.

Los huesos del Centauro y otras piezas anatómicas es un ejercicio de imaginación con el cual Tarsicio García Oliva revive los sucesos de la Independencia y la Revolución mexicana mezclados con la ficción, en una prosa cargada de humor e ironía. Así, con los cuatro relatos que conforman esta obra, el autor desmitifica las figuras ideales de los héroes patrios y los retrata como hombres de carne y hueso. Santa Anna y su Pierna Serenísima, Anastasio Bustamante y las cabecillas insurgentes, Pancho Villa y los restos de un dinosaurio, así como la mano mágica de Alvaro Obregón, son los protagonistas de estos textos, donde la crítica implícita a la versión oficial del pasado de nuestro país nos muestra —a su manera— las promesas del poder político.

Son treinta y tres textos de diferentes autores que conforman la presente antología, donde se muestran, más que una revisión generacional, propuestas estéticas tan amplias como son los intereses de quienes representan la vanguardia dentro de la fase de consolidación del sistema literario mexiquense. Cuentos con una gran variedad de registros que, por encima de diferencias o coincidencias temáticas, exponen una apertura plural a diversos estilos e intenciones, a través de una escritura reejo del crisol humano que son las regiones del Estado de México.
Ver morir a un ser querido, en este caso la madre, tronco primario en el que casi la mayoría orbitamos, es irse también un poco con ella. Cada día es un desgajarse. No importa que afuera del hospital transcurra la vida, se fornique, se emborrache. Nunca se es el mismo cuando uno sale del cuarto de quien agoniza. Así, de los renglones de Mi ventana es una tumba es imposible salir indemnes. Aquí no hay tregua, el dolor se va metiendo hasta hacer de nosotros su nido. Pero ahí no queda el asunto, esta primera novela de Juan Luis Nutte, aparte de dislocarnos el hueso del alma, también nos hace reír y sentir los olores de la sensualidad, lo promiscuo y lo cachondo.
 
Caminar por cada uno de los capítulos de esta novela es develarse y confrontarse con uno mismo y, a su vez, con el otro que es aquel que fuimos y ya no somos, pero que continuamos siendo en el transcu-rrir del tiempo para bien o mal, en la búsqueda de redimirnos en el cuerpo del dolor que nos permite la muerte, y en la muerte que nos permite el cuerpo al disfrutarlo.

Un mecánico de fino oído para los motores cree que su nombre lo ha predestinado a comprender la vida en términos operísticos, un niño tiene como pasatiempo cavar tumbas miniatura en su jardín, algunos seres son perseguidos por una leyenda en las cloacas de una ciudad, profanadores y traficantes de huesos abandonan un antiguo tesoro sagrado cuyas formas eróticas caen en manos de un simple usurero, estas historias guardan en común la oscura necesidad de mantener a salvo un secreto… A través de Pinturitas, Guillermo Ferreyro Lamela crea un universo donde coloridas voces, diversos personajes y hechos que ocurren en tiempos distintos logran superponerse entre sí. 

Novela que retrata la sociedad de Metepec. Por eso vivo penando es una obra donde se entrelazan, en una permanente y agridulce dualidad, los pesares de los vivos y los recuerdos de las ánimas, el pasado que se niega a irse y la fantasmal modernidad.
  A través de sus personajes, Bertha Balestra hace un recorrido por la identidad mexiquense: paisajes, ancestros, música y comida popular no escapan a su sólida prosa dotada de sencillez, frescura y aliento poético.
Rojo semidesierto es la voz de una generación mutilada por la violencia. Un aterrador registro coral de las verdaderas víctimas de la guerra contra el narcotráfico, que no son sólo los muertos, sino también aquellos que vieron a sus familiares y amigos desaparecer y el país que amaron, teñirse de sangre. Hombres y mujeres que luchan cada día por sobrevivir en la intemperie de ese semidesierto que no es sólo un lugar físico, sino el paisaje desolado de sus propios sueños. Con este libro, Joel Flores da un magistral testimonio de esta tragedia cotidiana.
  Su prosa conmueve, sacude y a veces indigna; abrasa nuestra conciencia y nos golpea contra el árido suelo de la realidad. La voz del narrador está tallada por el dolor agujereado por innumerables silencios en los que se cuenta la vida de catorce personajes, y con ella el destino de toda la nación.

El umbral es el espacio que prefigura al abismo, al misterio, al nombre que damos a esa otra realidad que, siendo también secretamente nuestra, es ajena a nuestros relojes y buenos días. La cuentística de Macarena Huicochea deambula por los umbrales, entorna las puertas para que asomemos la cabeza y miremos. ¿Qué es lo que miramos? Universos imaginarios que componen una muestra personal de reelaboración de mitologías ancestrales, cuentos de hadas y bestiarios. Con esta obra antológica, Macarena Huicochea reafirma su sitio en el escenario literario del Estado de México y del país entero como una notable exponente de la narrativa fantástica.

Yo maté al emperador compendia relatos plenos de ensoñaciones y rasgos mágicos cubiertos siempre por la melancolía. La lectura nos estremece entre sus páginas al toparnos con inusitadas situaciones de suavísimos contrastes. Literatura de buena sepa que aborda extrañas experiencias de amor con personajes que parecen prófugos de pinturas enacentistas,
la memoria desolada de las guerras y trenes que cruzan puentes de esperanza. La última narración cierra apenas el primer relato, descubriéndonos, así, la salida de un laberinto furtivo, críptico y circular.

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