Estado de México

Letras

Benito Juárez. Descifrando una huella es un recorrido por el tiempo y la memoria escrito a dos voces, donde el pasado se encuentra y conversa con el presente. En su poesía, Elisa Buch desenreda la historia familiar de Benito Juárez a través de recuerdos, fotografías, cartas y testimonios; hace un recorrido por Oaxaca, pueblo natal del Benemérito de las Américas, y reconoce el papel de su madre, de origen zapoteco, y su esposa Margarita tuvieron en su vida. En este libro, la autora reúne dos poemarios unidos por el duelo familiar. La muerte del abuelo en su obra, más que traer consigo luto y duelo, da vida a la memoria.

“Una señora contestó el teléfono: ‘911, ¿cuál es su emergencia?’, y vi mi cara en la ventana que estaba sobre el granero y no salieron palabras de mi boca. ‘Está bien’, dijo la amable dama en el teléfono. ‘Tenemos su ubicación. Los oficiales están en camino. ¿Estás herida? ¿Estás siendo amenazada?’. Alguien tomó el teléfono de mis manos y escuchó. Un grito: ‘¡Ya viene la policía!’”. Callada cuenta las vivencias de Mariana durante su primer año en la preparatoria, sólo dos meses después de haber asistido a una fiesta en la cual, gracias a ella, la policía irrumpe. Como consecuencia de tal acción, la protagonista será recibida en su primer día de clases por miradas furiosas, ningún amigo y un mutismo que el lector sentirá como un grito de ayuda a lo largo de estas páginas.

La presente edición abarca Clima templado (novela) y Ciudad tan bella como cualquiera (cuentos), obras publicadas por primera vez hace más de 30 años. En el estudio preliminar, a cargo del escritor José Luis Herrera Arciniega, se indica que Clima templado muestra la transformación operada en los años cincuenta en gran parte del Estado de México y en la cuentística ariceagueana se resalta su vigencia y atemporalidad.

Nueve cuentos incluye este último tomo de Delfina Careaga, el cual recomendamos sabiendo que sus textos no se nos caen de las manos. A pesar de que continúa utilizando su estilo llano y directo salpicado con un afable sentido del humor, aquí encontramos algo más que su autora hoy nos ofrece: un palmario deseo de jugar. Así, la mayoría de los relatos es un divertimento que, sin salirse de su nivel un tanto volátil, se va abriendo hasta emerger la flor que siempre nos regala un cuento.

Careaga eligió el título del libro no sólo pensando en que, desde el inicio de los tiempos, el lenguaje humano no cesa de ser esgrimido para contar la vida y sus inextinguibles realidades y ficciones, tal como “cuentos de nunca acabar”; también lo consideró por el hecho de que, a través del relato, una mujer con ocho décadas de vida puede retornar a sus primeros años e, incluso, a su gestación, para compartirnos su experiencia.

En el oficio de la escritura, tarde o temprano, llega el momento en que la práctica se convierte en tema y la búsqueda se vuelve sobre sí misma: ¿por qué escribir ficción? Por placer, por apremiante necesidad, como método para trascender o, tal vez, por vocación. Irremediablemente, de esta idea surgen muchas preguntas más: ¿se aprende a escribir? ¿Existe un secreto para crear ficción? ¿Cómo se produce una novela?

Rodrigo Garnica toma entre manos la tarea de responder estas cuestiones a través de reflexiones originales y de un recorrido por la filosofía de Sartre, Camus y Heidegger, pasando por las ideas de grandes maestros de la literatura, como Flaubert, Kafka y Beckett. El autor demostrará que, en la exploración del acto de escribir, la tradición debe acompañar inseparablemente a la experiencia personal.

Ensayo sobre la escritura es un testimonio de la vocación literaria, con el cual el autor invita a otros creadores a convertirse en lectores extraordinarios y a mantener su compromiso con la inexplicable necesidad de escribir.

Yo me leo todo lo que Dante Medina escribe. Debería estar acostumbrada, pero no: me sigue alucinando. Dante tiene una capacidad de asombro que me asombra. Llevo veinte años estudiando a este autor con la malosa y fallida esperanza de que un libro suyo no me deslumbre.

En Jilotlán de los Dolores me encandiló la desnudez. Sencilla y luminosa la idea de escenificar un pueblo donde, de pronto, a alguien se le ocurre despojarse la ropa y vivir sin nada la vida diaria que, para los otros, es una vida de vestidos. Luego, alguien más sigue el ejemplo, otro hombre. Después, una mujer. Parece epidemia. Selectiva y optativa. Andar vestidos o desnudos se hace una opción existencial. El pueblo se divide. No entre jóvenes y viejos, hombres y mujeres, ricos y pobres, sino entre vestidos y desnudos.

 

Dolores Álvarez

En 1959, una familia cubana llega a Tuxpan, Veracruz, luego de perder sus tierras y posesiones con la Revolución. Atrás ha quedado también la casa de la memoria, un proyecto a la vez arquitectónico y mental. En México, el narrador contará la saga familiar y el intento por reconstruir la vida, el pasado y la casa de la memoria. Novela de asombrosa transparencia y de arquitecturas reales e imaginarias de contundente eficacia literaria; su original estructura dialoga con los juegos formales de Italo Calvino. La casa de la memoria rota es una obra de diáfana belleza.

Este libro recurre a menudo a la idea borgiana del tiempo que se bifurca y, una vez liberado de su naturaleza lineal, sucede en distintas dimensiones de manera simultánea. A través de ellas se emprende un viaje intertemporal. Los trabajos de la Luz no usada es una serie de transformaciones y encarnaciones que ocurren a la luz del primer día de la creación, antes de que ésta fuera separada de las tinieblas: aquello que alumbra los sueños —y la escritura de los sueños— del ser humano.

La mentira está entre nosotros desde que el mundo es mundo. Es inherente a lo humano, lo aceptemos o no. Unas veces, osada, a plena luz muestra algunas de sus infinitas caras; otras, se disfraza de verdad, se camufla o se mantiene oculta, pero siempre, como recurso del juego cotidiano de vivir, sirve a los fines de quien la emplea.

Esta obra literaria y de recreo, donde campea el engaño, evidencia nuestra inclinación a mentir acaso entendible, acaso justificable, porque, sabemos, la humanidad necesita de subterfugios, de ardides de variada especie y medida. Aquí, veremos la apreciación subjetiva de un ente divino que corrige su error; el caso de un hombre que lleva una historia hasta la linde de lo real y lo ficticio, y otros donde la falacia es un vehículo para llegar a la verdad. Se suman embustes mayores, trascendentes, que han encauzado el devenir del mundo, urdidos por personajes históricos que nunca sabremos si anticiparon las consecuencias de su proceder.

San Juan de la Cruz es uno de los pilares mayores del misticismo español de los Siglos de Oro. Su obra –publicada por primera vez muchos años después de su muerte—“encierra no sólo la expresión más original y acabada de la concepción mística española, sino también la expresión más pura, tal vez, de toda la poesía española, según la palabras de Antonio Serrano Plaja.

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